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Biodiversidad en el olivar: burros, abejas y pequeños aliados de la tierra

En Finca Orozco, la biodiversidad no es el paisaje que rodea al proyecto: es parte del proyecto. Cada planta, animal e insecto participa en una red que mantiene el olivar vivo.

Un campo que no está vacío

Durante mucho tiempo se asoció una finca bien cuidada con un suelo completamente limpio de hierbas. Sin embargo, un olivar es mucho más que una sucesión de árboles. La vegetación espontánea protege el terreno, ofrece alimento y refugio, sostiene insectos y forma parte de los ciclos de nutrientes. Las aves, los anfibios, los reptiles y los pequeños mamíferos completan una red de relaciones que no siempre vemos, pero de la que depende el equilibrio del lugar.

La biodiversidad no significa abandonar la gestión. Significa observar antes de intervenir y comprender que no todas las plantas son «malas hierbas» ni todos los animales son enemigos del cultivo. Algunas poblaciones deben controlarse y determinadas zonas requieren cuidados concretos, pero el objetivo no es crear un espacio estéril: es conservar un ecosistema productivo y diverso.

Los conejos: nuestros grandes aliados silvestres

Además de los insectos y los microorganismos, los animales con mayor impacto cotidiano en Finca Orozco son los conejos silvestres, que se cuentan por centenares. Ellos no nos molestan y nosotros no les molestamos. Se alimentan de las hierbas que crecen entre los olivos y, mientras recorren la finca, reparten su estiércol por todo el terreno, devolviendo materia orgánica y nutrientes al suelo. Es una convivencia sencilla y un beneficio mutuo que forma parte del equilibrio natural de la finca.

Pink, Sidra y Bombón: nuestros trabajadores más cariñosos

Cuando escribimos estas líneas, Pink tiene tres años, Sidra uno y Bombón aproximadamente siete meses. Son nuestras dos burritas y nuestro burrito, animales pacíficos, buenos y muy cariñosos, aunque también algo asustadizos.

Pasan buena parte del día sueltos por el campo, donde comen hierbas y ayudan a gestionar la cubierta vegetal del olivar. Mientras pastan, devuelven materia orgánica al suelo mediante su estiércol. Este trabajo natural forma parte de nuestra visión regenerativa, siempre acompañado de observación para que el pastoreo sea equilibrado y los animales dispongan de una dieta adecuada.

Además de las hierbas de la finca, tienen acceso a una pradera de 1.500 metros cuadrados con forraje. Así pueden comer de forma variada y complementar lo que encuentran entre los olivos. También reciben pienso natural de cereales, que les encanta y completa su alimentación.

Gallinas, perros y vida cotidiana

Nuestras gallinas ponedoras comen cereales ecológicos, hierbas de la pradera, semillas y pequeños invertebrados que encuentran al picotear. Nos proporcionan huevos frescos para el autoconsumo familiar y forman parte de la vida diaria de la finca.

También convivimos con tres perros. Naia, con 11 años, es la veterana. Dubi es un precioso mestizo negro de un año y medio, fuerte y musculoso, cuya presencia impone a quien llega por primera vez. A ellos se suma nuestra mastina del Pirineo. Duermen en casa, pero durante el día recorren la finca. Son fieles y cariñosos con la familia y, al mismo tiempo, atentos y vigilantes.

No los vemos como elementos decorativos ni como simples herramientas. Son parte de la familia y su bienestar está por delante de cualquier función que puedan desempeñar.

Los habitantes que llegaron antes

La finca alberga centenares de conejos silvestres y recibe la visita o presencia de erizos, serpientes, lagartos, ranas y sapos. En el cielo y entre los árboles observamos búhos, mochuelos, gavilanes, urracas, tórtolas, golondrinas y muchas otras aves.

La cercanía del río Ebro favorece una enorme variedad de insectos. Algunos polinizan, otros descomponen materia orgánica y muchos sirven de alimento a aves, anfibios y reptiles. Incluso aquellos que a primera vista pueden resultar incómodos forman parte de cadenas de vida más amplias.

La diversidad vegetal también es notable. Entre las especies espontáneas destacan la rúcula, la verdolaga, la avena silvestre, el cebuche (olivo salvaje), las margaritas, el cardo Mariano, el cardo borriquero, la malva, junto con muchas otras hierbas y flores que aparecen según la estación. Sus ciclos cambian el aspecto de la finca a lo largo del año y recuerdan que el campo nunca permanece inmóvil.

Un futuro con más flores y abejas

Este invierno queremos instalar dos colmenas para favorecer la presencia de abejas y conocer mejor su papel en el ecosistema. También plantaremos flores en distintos puntos de la finca para ofrecer alimento a abejas, mariposas y otros polinizadores durante más tiempo.

Las colmenas no son un gesto aislado. Tendrán sentido porque estarán acompañadas por diversidad floral, ausencia de tratamientos incompatibles y una gestión respetuosa del entorno. Queremos que encuentren un lugar donde alimentarse, no simplemente una caja instalada en el paisaje.

Producir y proteger pueden ir de la mano

Nuestro olivar tiene una función productiva: de él nacen nuestros AOVE. Pero esa función no está separada del suelo, del agua ni de los animales que lo habitan. Cuanto más comprendemos esas relaciones, más evidente resulta que cuidar la biodiversidad es también cuidar el futuro de la finca.

Finca Orozco aspira a ser un lugar donde la agricultura, los animales domésticos y la vida silvestre puedan convivir con equilibrio. No buscamos una naturaleza idealizada, sino un campo real: cambiante, complejo, a veces imprevisible y profundamente vivo.

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